¿Cuáles son los retos?
Pueden existir impactos negativos al medio ambiente como efecto directo del crecimiento económico. El agua y energía son factores de producción determinantes para empresas y fábricas, sin embargo la sobre explotación y contaminación de los recursos naturales de una región pone también en peligro su desarrollo económico.
De tal forma que en los procesos DEL el manejo sostenible de los recursos naturales debe ser un elemento fundamental de análisis y debe ser tomado en cuenta en el planteamiento de las estrategias a implementar si no se quiere poner en riesgo la sostenibilidad del desarrollo alcanzado y se desea asegurar el bienestar de las futuras generaciones. Lejos de ser un factor limitante, la protección de recursos naturales pueden constituir a su vez en oportunidad para importantes fuentes de desarrollo, tal es el caso del eco-turismo, la explotación de granjas forestales, agro-turismo y producción de “bio-productos” u orgánicos.
Uno de los conflictos percibidos a veces cuando se habla del DEL es sobre el enfoque de reducción de la pobreza que implica trabajar con las poblaciones más necesitadas y el enfoque competitividad apoyado en las potencialidades de una región que indica apoyar a las empresas de los sectores con mayor potencial. Se considera bajo este enfoque de DEL que la mejor estrategia para la reducción de la pobreza es el crecimiento económico, sin embargo una reducción significativa en los niveles de pobreza se verá solamente si los habitantes de menor poder adquisitivo se involucran en dicha dinámica económica, convirtiéndose en generadores y consumidores de riqueza. Si bien la pobreza tiene diversas dimensiones, menudo vinculadas al acceso a empleo y mayores ingresos, tales como vivienda, activos, acceso a educación, salud y esparcimiento, existen otros factores sociales y patrones culturales ya dados que limitan la integración de las personas más pobres a los beneficios de procesos de DEL. Este aspecto sin embargo debe convertirse en motivación para los actores locales impulsando procesos DEL, para incidir en estos factores y fomentar aquellas cadenas de valor que mayor beneficio traigan a estas poblaciones.
¿Cómo combinar el abordaje “Enfoque Bottom-up” que implica procesos participativos de planeación estratégica con los actores locales para llevar las necesidades de abajo (de la población local) hacia arriba (del estado nacional y local) y el abordaje “Top-down” que se refiere a la común planeación de políticas y estrategia nacionales de arriba (definidas por el estado) hacia su ejecución abajo (para la población local)? En DEL también se discute que enfoque tomar, por lo que implica en términos de la participación ciudadana, recursos y tiempo.
Al respecto se ha establecido que el DEL no puede basarse en procesos de planeación estandarizados y basado en estadística, tal como sucede con otras políticas públicas, sino más bien es un proceso en marcha que requiere flexibilidad e implica la comunicación continua, negociación y concertación con diversos sectores y actores locales.
En todo caso cada enfoque puede ser utilizado en el momento oportuno, sin embargo para iniciar un proceso DEL es conveniente empezar desde abajo hacia arriba, con el fin de que los actores se involucren y vayan comprendiendo la complejidad del DEL en forma pausada. Esta vía permite que las personas involucradas comprendan sus roles en el DEL, asuman compromisos y generen lazos de confianza mutua que les permitan en el futuro llevar el desarrollo económico de su región a otros niveles más complejos y prometedores.