| Actualizado: 14/01/2004 |
|
Editora: Licda. Magdala Sagastume, Asesora GTZ/PROMOCAP,
Baja Verapaz, Guatemala, C.A.
e-mail: gtzddmlv@itelgua.com
Supervisión: Angelina Vázquez Riveiro, Mag. Antropología,
Asesora DEL, GTZ/PROMOCAP, Guatemala;
Coordinadora: REDEL
e-mail: avazquez@redel.cl
Hasta hace 10 años, el pueblo de San Jerónimo no contaba con calles y plazas limpias y bien tenidas, ese sello especial que hoy llama la atención del viajero y que se ha transformado en una carta de presentación inmejorable para quien acuda por razones de negocios o por el simple placer de recorrer el fértil y pujante entorno de San Jerónimo. Con la labor desplegada por su Municipalidad, la comunidad ha aprendido a apreciar y cuidar esa limpieza y mantenimiento del espacio público que resulta de un compromiso compartido.
![]() |
![]() |
|
Iglesia de San Jerónimo
|
La comunidad de San jerónimo no tomaba conciencia de la importancia que la limpieza de las calles y espacios públicos tenía para su propia calidad de vida. Ello, a pesar de las buenas intenciones de la Municipalidad, que llevaba a cabo, una tras otra, diferentes actividades para intentar lograr terminar con el problema.
Entre otras cosas, la Municipalidad compró una bestia de carga (una mulita), para jalar un carretón que recogía la basura domiciliaria sólo en la calle principal. Al poco tiempo, este medio de limpieza ya no se daba abasto y se gestionó ante DIGESA un pick-up viejo que se encontraba sin uso. Con fondos municipales se reparó a fin de que sustituyera a la bestia de carga. Al pick-up se le adaptó una carreta que seguía llevando a cabo la función de recoger la basura domiciliaria.
Este precario, pero bien cuidado tren de aseo prestaba su servicio dos días a la semana (lunes y viernes), ampliando su radio a las calles circunvecinas. A pesar de los esfuerzos realizados, la basura no lograba ser erradicada de las calles del pueblo y el problema persistía. Se pusieron entonces toneles en las calles, para que las personas que las transitaran pudieran depositar la basura callejera. Sin embargo, se comenzó a depositar en ellos la basura domiciliaria, aumentando el deterioro ambiental, tanto visual como olfativo. Se retiraron finalmente los toneles y el problema siguió afligiendo a la autoridad local.
Un día, el gobierno local invitó a los directores, profesores,
pastores y sacerdotes de la comunidad, les dio a conocer el problema y les pidió
el apoyo para comprometer a los pobladores en la limpieza y mantenimiento de
un entorno grato y saludable.
Ellos se encargaron de impartir el mensaje a cada una de las personas que asistían
a las diferentes iglesias religiosas y a los jóvenes y niños de
las escuelas e instituto básico. Dentro de los elementos de motivación
que se proporcionaban a los pobladores eran utensilios de limpieza como: basureros,
escobas y rastrillos. Además la Municipalidad envió notas a los
vecinos para que colaboraran en la limpieza y ornato de su comunidad, de sus
casas y sus calles. Otro incentivo en el momento inicial jugó un importante
papel. Quienes lograban mantener su calle limpia, eran exonerados, por una vez,
del pago mensual del agua.
Los pequeños incentivos de proveer herramientas de limpieza y agua gratis a los pobladores que eran de escasos recursos, permitió que ellos también fueran parte del proyecto y que pudieran ir incorporando nuevas tareas de mejoramiento para sus calles y plazas poco a poco.
En la actualidad, los pobladores se encargan de limpiar diariamente las aceras enfrente de su casa y la Municipalidad pone a disposición el tren de aseo dos días a la semana. Se formó un comité comunitario del Barrio Abajo que se encarga de velar por la limpieza de su área y para iniciativas de mejoramiento, la Municipalidad entrega pintura y otros elementos que facilitan la implementación de iniciativas comunitarias.
Actualmente San Jerónimo es uno de los pueblos más limpios de Guatemala, con el orgullo y satisfacción de sus habitantes que se reconocen como artífices de esta situación privilegiada.
La capacidad del gobierno local para acudir a los líderes locales, religiosos
y educadores e involucrarlos en la puesta en marcha de este proceso de cambio
de hábitos, resultó ser una herramienta potente de cohesión
social.
Fortalezas
|
Debilidades
|
Resultados
|
FuentesEntrevistas con:
|