Objetivos
de la Administración de Personal |
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Los
objetivos son los parámetros que miden las acciones que lleva
a cabo la persona encargada del personal dentro de la empresa. En
el área de Personal, los objetivos de mayor importancia son
los siguientes:



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Contribuir
al mejoramiento de la productividad interna
Ofrecer un mayor bienestar a los empleados
Diseñar las funciones básicas a desempeñar
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Los objetivos
forman en conjunto la base de un sólido departamento de personal.
La mayoría de negocios busca que su organización sea
productiva y para lograr este propósito, deben contar con
un personal altamente motivado. De esta manera, las tareas se desarrollarán
con esmero y eficacia.
La primera
tarea para el empresario deberá ser la identificación
clara de los puestos claves, antes de colocar a la gente que tendrá
que desempeñarlos. De esta manera se facilitará la
selección y contratación posterior del personal más
idóneo para cada uno.
Proceso Típico de la Selección. |
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Las etapas
básicas en la tarea de seleccionar al personal para la empresa
son las siguientes:







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Establecer
las necesidades de personal
Fijar los tipos de remuneración a ofrecer
Reclutar a los candidatos al puesto
Seleccionar el (los) más idóneos
Entrenar al personal contratado
Capacitar y perfeccionar al personal
Evaluar el desempeño en cada puesto
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En las empresas
pequeñas este proceso se simplifica al máximo, concentrándose
en las etapas clave. Generalmente, cuando el propietario o encargado
del negocio decide contratar personal para que le ayude a hacer
frente a sus compromisos, planea qué tipo de persona necesita
para ese oficio o cargo. Luego recluta a las personas que según
su criterio podrían llenar el puesto y finalmente selecciona
entre los candidatos a la(s) persona(s) que cumplen en mejor forma
los requisitos para cubrir la vacante.
Organización
del Personal.
Las empresas pequeñas no necesitan un complicado diseño
de puestos y tareas para manejar a su personal. Basta identificar
los puestos claves y tener en claro quién es el encargado
de cada uno.
Un mal
desempeño del puesto de trabajo afectará a toda la
empresa y sus actividades.
Por ello es importante que se mantenga un ambiente laboral saludable
y un buen trabajo en equipo. Todo esto contribuye a lograr mayores
y mejores resultados en todos y cada uno de los departamentos de
la empresa.
Analisis
de Puestos (Procesos Típicos). |
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La existencia
de una estructura organizacional adecuada contribuye a identificar
con rapidez los puestos que tienen que ser cubiertos. Esta tarea
se logra con un análisis de puestos, el cual consiste en
el procedimiento por el cual se determinan los deberes y la naturaleza
de los puestos y los tipos de personas.
Los puestos y su correspondiente relación de tareas, funciones
y responsabilidades son un elemento básico para la mejora
de la productividad en todo negocio. Si el puesto se ha identificado
y definido de manera adecuada, se podrá contratar a la persona
más idónea para llenarlo y la empresa progresará
hacia el logro de sus objetivos. De lo contrario, se corre el riesgo
de colocar empleados no aptos para el cargo, reduciendo así
la productividad y causando daños a la institución.
Lo importante es identificar las funciones que cada cargo requiere
(no las personas que lo desempeñan), porque ayuda a los empresarios
a conocer mejor el funcionamiento de su empresa y sobre todo a mejorar
el desempeño de la misma.
Un empresario que no sepa con exactitud las actividades que corresponden
a cada puesto en particular, es como un barco sin dirección.
El proceso para analizar un puesto comprende los pasos siguientes:
Identificar el puesto dentro de la empresa
Preparar
un cuestionario pertinente al puesto
Recolectar la información
Analizar
la información recolectada
Tomar
las decisiones correspondientes
Los empresarios
analizan la empresa, sus objetivos, sus características,
su personal, materiales, procedimientos y los productos/servicios
que brinda al mercado.
1- Identificación del puesto
Esta actividad tiene por objeto determinar las plazas que a juicio
del propietario se deban crear o llenar. Esta decisión deberá
estar basada a su vez, en un previo análisis del rendimiento
del personal actual y los cambios en la estructura administrativa
de la institución, para hacer frente a nuevas tareas o mejorar
las actuales.
2- Preparación del cuestionario
de análisis
En esta fase se obtiene información de los empleados que
están laborando en la empresa sobre las tareas y responsabilidades
que realizan cotidianamente. Estos datos serán la base para
elaborar posteriormente los requerimientos del cargo y las descripciones
y especificaciones de cada puesto.
Para ello, primeramente se identifican las labores, responsabilidades,
habilidades, conocimientos y niveles de desempeño necesarios
en un puesto específico. A continuación se elabora
una serie de preguntas relacionadas con dicha información.
3- Recolección de la información
La información sobre los puestos deberá recolectarse
directamente del cuestionario elaborado para tales propósitos
y también de contactos con los mismos empleados dedicados
a dichas labores.
4- Uso de la información
La información sobre los puestos puede emplearse de tres
formas:
Elaborar una descripción de un puesto determinado
Explica de forma escrita los deberes, condiciones y aspectos relevantes
del puesto.
Especificar la información de las funciones requeridas por
el puesto
Son las exigencias o requisitos que debe tener el futuro empleado
para desempeñarse en ese puesto, las habilidades y destrezas
que debe poseer para realizar bien el trabajo. Esta información
también se incluye en las manuales de funciones.
Establecer los niveles de desempeño necesarios para cada
función básica
Contiene los estándares o parámetros que debe alcanzarse
en cada función principal del puesto. Esta información
servirá para medir la actuación del empleado, a través
de comparar contra ella sus propios resultados.
La información sobre el análisis de puestos es importante
porque comunica a los empresarios qué deberes y responsabilidades
se asocian a cada puesto, información que les será
de utilidad para evaluar el rendimiento de los empleados.
5- Tipos de información
a recolectar
Actividades
del puesto: Tareas realmente de trabajo, tales como limpiar,
codificar, revisar, transportar o pintar. Incluye cómo, por
qué y cuándo un trabajador(a) desempeña cada
actividad.
Comportamiento humano: Conocimientos o habilidades
necesarias para el puesto, (educación, capacitación
experiencia laboral), atributos personales (aptitudes, características
físicas, personalidad, intereses), sensibilidad, comunicación,
actitud, colaboración, toma de decisiones y escritura; exigencias
personales del puesto en términos de gasto de energía,
caminar largas distancias y otros.
Máquinas, herramientas y equipo auxiliar:
Productos fabricados, materiales procesados, conocimiento que se
maneja o se aplica y los servicios proporcionados.
Criterios de desempeño: Elementos de base
para medir el rendimiento del encargado del puesto.
Contexto del Puesto: Condiciones físicas,
horario de trabajo, niveles jerárquicos, otros puestos con
los que debe haber comunicación y de qué tipo, incentivos
financieros y no financieros y otros.
FORMATO DE ANÁLISIS DE PUESTO
El
siguiente formato presenta los elementos más comunes que
se incluyen en un análisis de puestos. Las dimensiones de
cada apartado del mismo deberán ser adaptadas para cada empresa
y situación en particular
Supervisión del Desempeño. |
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La
tarea de supervisar personal ha cambiado mucho a través del
tiempo. Desde la clásica conducta propia de un capataz, más
interesado en regañar, castigar y reprender en público
a sus subordinados, hasta las formas modernas dirigidas a orientar,
guiar, perfeccionar las tareas, reprender en privado y felicitar
en público.
La supervisión es una labor que se realiza más que
nada durante la ejecución del trabajo, aunque al final de
cada operación se deba verificar la calidad del resultado.
En ambos casos y dependiendo de la naturaleza de las operaciones,
se deben determinar las medidas correctivas necesarias para evitar
la repetición de las anomalías o desviaciones encontradas.
La tarea de supervisión se facilita con el entrenamiento
previo. Mientras mejor sea éste, más fácil
será supervisar posteriormente.
Lo anterior sugiere que para supervisar con éxito deben tenerse
presentes ciertas reglas básicas:
1- Reglas para supervisar personal
a.- Determinar con claridad la labor del supervisoro
Esto implica comunicar a los subordinados la razón básica
de supervisarlos. El supervisor(a) debe ser percibido como alguien
que está más interesado en ayudar que en hostigar.
Este es un buen comienzo para las buenas relaciones laborales.
b.- Definir los estándares de desempeño
Se refieren tanto al procedimiento como al resultado y son los pasos
y logros contra los cuales habrá de efectuarse la comparación.
Cuando no se tiene una base para comparar, no se puede saber si
un trabajo está bien hecho.
c.- Establecer las formas o métodos de supervisión
El empleado debe saber desde el principio cómo se va a medir
su desempeño y qué se espera que haga o produzca.
Además, se deberá definir quién, cómo,
dónde y cuándo se hará la supervisión.
Las sorpresas o mediciones misteriosas no son aconsejables porque
producen un sentimiento de desconfianza y resentimiento mutuos entre
supervisor(a)s y supervisados.
d.- Fijar los mecanismos de corrección
Hay que diseñar qué se va a hacer en caso de encontrar
diferencias o desviaciones entre lo que tenía que hacer y
lo que se hizo. Esta fase de la supervisión debe orientarse
a la desviación y su causa técnica o material, y no
a la persona responsable directamente del trabajo. Ofender a un
supervisado por una diferencia en su resultado sólo provocará
resentimiento y no compromiso de mejorarlo.
d.- Interesarse por la auto-supervisión
El supervisor(a) deberá adiestrar a los empleados para que
ellos mismos detecten los fallos y puedan corregirlos, sin necesidad
de ayuda externa. De esta manera, las anomalías en la calidad
del trabajo se reducirán.
2- Tareas del supervisor(a)
Adiestrar
y readiestrar en las tareas
Ayudar a que colaboren con sus compañeros de trabajo
Controlar el uso de su tiempo laboral
Coordinar la fijación de sus objetivos y metas
Levantar su moral de trabajo, motivándolos a menudo
Lograr que se constituyan en un verdadero Equipo de Trabajo
Lograr que sean recolectores permanentes de información sobre
el trabajo
Mediar en sus conflictos personales e interpersonales
Ser consistente entre lo que dice y lo que hace. Predicar con el
ejemplo
Ser el nexo de comunicación entre ellos y la gerencia
Solucionar problemas especiales, propios de la labor
Velar porque utilicen adecuadamente los equipos, herramientas y
materiales
3- Factores de influencia en la
supervisión
La supervisión no es una labor que debe ser la misma para
todos los empleados sujetos a ella. Por el contrario, cada supervisor(a)
debe actuar de acuerdo con las circunstancias individuales. Los
factores siguientes son los más comunes que influyen en el
estilo de supervisión a ejercer. Aunque no constituyen reglas
fijas, contribuyen a dar una idea sobre las formas en las que un
supervisor(a) puede y debe ejercer su autoridad.
Edad de los
empleados
Los empleados jóvenes necesitan de una supervisión
más cercana y constante que los mayores, porque por lo general
están más interesados en perfeccionar sus habilidades.
Experiencia
en el trabajo
Los empleados con poca o ninguna experiencia deben ser supervisados
con mayor frecuencia que los experimentados, quienes trabajarán
mejor si se les da autonomía.
Complejidad
de la tarea
Las tareas más complejas necesitan más la presencia
del supervisor(a); las sencillas menos.
Novedad de
los procesos
Los procedimientos o formas de trabajo novedosas deben supervisarse
con mayor frecuencia y atención que los tradicionales.
Características
de personalidad
El tipo de personalidad influye también en el estilo de supervisión
a adoptar. Las personas tímidas necesitan por lo general
una supervisión estrecha y personalizada que las extrovertidas
y más seguras de si mismas.
4- Estilos de supervisión
Los tipos o estilos de supervisión van desde la orientación
fuerte a los procesos y al control de las operaciones, hasta la
libertad y autonomía para trabajar. No hay ninguno totalmente
inadecuado. Tampoco hay uno mejor que los demás. Todos pueden
ser aplicables con éxito, dependiendo de las características
del puesto y del empleado.
Autocrático
Autoritario, no pide opiniones, prepotente, terco, no se deja asesorar,
no oye a nadie.
Paternalista
Bonachón(a), actúa como abuel(a), tiene preferencias,
orienta y guía, es sentimental, poco objetivo.
Consultivo
Oye opiniones y decide; gusta de verificar procesos; exige que le
consulten todos los planes.
Por
excepción
Deja trabajar; interviene sólo en dificultades; orientado
a los resultados.
Democrático
Totalmente participativo; toma en cuenta las opiniones ajenas; asigna
responsabilidades.
Rienda
libre
Deja actuar, pide resultados; no le importa el proceso; poca presencia.
5- Tácticas específicas
para supervisar
Por los informes y reportes de trabajo
Por los resultados obtenidos
Por los gastos realizados
Por la observación directa de su actividad
Por las fallas y excusas
Por los comentarios del personal
Por la "secuela" de su trabajo
Por
conversaciones directas con ellos